27 feb. 2015

Carmen Isabela, un lugar familiar.


Estoy muy contenta de poder contaros a todos mi última experiencia gastronómica.

El Carmen Isabela



Es un precioso carmen, situado a los pies de Alhambra, en el número 13 de la carretera de la sierra.
 Ésta zona de Granada, en concreto, me tiene fascinada. Dar un paseo a lo largo del parque del salón, con sus increíbles árboles, al lado del río, todo tan bien cuidado, las casas tan bonitas que hay a los pies de la carretera que sube a la Alhambra, o la carretera que nos lleva mas allá de las nubes, a adentrarnos en Sierra Nevada. 




El lugar donde está enclavada la nueva propuesta gastronómica de Juan Andrés Morilla, es un enclave mágico, y esa magia continúa al traspasar la puerta y entrar en su bar. 
Un lugar donde el tiempo discurre entre  colores y sensaciones, donde las horas se entremezclan con agradables conversaciones, un lugar en el que uno quiere entrar pero no piensa en salir.


Cuando yo era pequeña, mis abuelos vivían lejos de mi, y siempre me encantaba visitarlos.
Estar en su casa, donde parecía que el tiempo no pasaba,  pues las cosas siempre estaban en el mismo sitio, ya año tras año podía comprabarlo, era para mi todo un placer.

Todos estos recuerdos asaltaron mi mente en cuanto entré por la puerta.
Cuando te hacen fácil estar agusto en un lugar, cuando te tratan tranquila y cordialmente, cuando no vas simplemente a un sitio a comer, sino a pasar un buen rato, a olvidarte de parte de tu vida en cuanto cruzas el umbral de la puerta... eso es todo un éxito para un restaurante, y aquí en el Carmen de Isabela, lo consiguen.


El bar está lleno de sitios curiosos y muchos detalles donde mirar, me encantaron todos lo pequeños detalles, que llenan el lugar, aparte de la calidez con la que te acogen.


 ¿Quién no pasaría una tarde aquí sentado charlando con amigos?


Después de haber tapeado un poco, bajamos a la zona de restaurante, perseguidas por un olor irresistible a croquetas y a comida rica.


Juan Andrés Morilla, nos explicó el concepto de restaurante, pues desligándose de la cocina creativa de El Claustro, aquí nos pone una cocina más tradicional, como reza en su carta es "cocina de siempre a fuego fuego lento" 

Del diseño y la decoración del sitio nos cuenta, que se ha encargado el personalmente, que tenía una idea en su mente y paró hasta hacerla visible. 



Los salones del restaurante son magníficos, y los asientos súper cómodos, es sentarte y te atrapan en su calidez.


Todo está lleno de pequeños detalles como el mueble que han escogido para la caja, o el tríptio que ha colocado encima. A mi me parecen ideales.




"Isabela es el mas reciente proyecto de Juan Andrés Morilla. Esta nueva andadura llevará el nombre de la responsable de que en la cocina andaluza contemos con éste gran chef...ISABEL.

Fue ella, su abuela, quien logró que Morilla desarrollara su talento entre fogones...sus recuerdos de la infancia se mezclan con sabores tradicionales y mucho cariño a fuego lento.

De este modo elaboramos una cocina de producto y sabores de siempre.
¡Que disfruten!"

No hay que decir que con una entrada así, la comida sabe a gloria si o si...
De todas formas os voy a dar con detalle los platos de estilo tradicional y familiar que pudimos probar.

Primero probamos un ensalada de Tomate kumato, aguacate y ventresca.


Pulpo de Motril a la brasa con mojo, estaba realmente exquisito. 
El pulpo junto con el mojo queda ideal, además los que me conocéis sabéis que soy una loca del contraste de especies. Las patatas estaban súper tiernas y crujientes, se deshacían en la boca.


Tar-tar de atún rojo con mahonesa de wasabi.
Cuando probé el tartar me deshice entera, que suavidad y que sabores, y en combinación con la mahonesa de wasabi queda espectacular, una cosa que me gustó muchísimo fue el crujiente que aportan las algas wakame.


Y llegó el turno de la pastela de cordero con salsa de dátiles. Un plato muy típico de Granada.


Y la selección de croquetas cremosas que no os debéis perder... de jamón, de puchero, de sepia o de setas, acompañadas de patatas bravas... Os aconsejo sobretodo las de jamón. 

Pero sin duda alguna el plato estrella que me encantó fue éste cochifrito asado con patatas a la importancia. Una mezcla de sabores y texturas esquisita.


Para poner broche a ésta maravillosa comida pudimos probar un surtido de postres, que aunque el salado a mi me encanta, es llegar el postre y me vuelvo loca de amor.

Probamos un tocino de cielo cono un toque exótico.  


Nuestra versión de gachas granadinas. Unas gachas espumosas y ligeras.


Tarta de queso de cabra y mango de la costa, que me resultó espectacularmente buena, sobretodo el gran sabor que tiene, porque puedes identificar perfectamente  todos los sabores. A parte de lo bien que le queda el pistacho picado acompañando...


Iglú de avellana turrón y café. Todo un majar lleno de contrastes, la galleta crujiente del fondo espectacular, y el chocolate puro terciopelo que se derrite en tu boca.



Pastel de chocolate con nueces, sopa tibia de chocolate blanco y cremoso de café, para rematarde chocolatear mi paladar, ¡Exquisitísimo!





Como habéis podido ver, es una comida muy sencilla, con la que todo el mundo va a quedar satisfecho, un acierto cuando vamos en grupos grandes con gustos muy dispares o un restaurante para tener en cuenta como comida de diario. 

Con un ambiente más que agradable, y en una zona inmejorable, donde poder dar un paseo agradable  después o antes de la comida y disfrutar de todas las estaciones del año.

Un beso Isabelado
Ana






1 comentario :

  1. Un sitio maravilloso, perfectamente reflejado en tu post.
    Las fotos son preciosas!!! Un beso

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Las palabras se las lleva el viento....¡¡Los comentarios permanecen!!
Gracias por dedicarme tu tiempo y tus palabras.

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